Shadowrun

El Juego de Rol de Cyberpunk y Fantas

Pensar que podemos juntar la temática cyberpunk, donde grandes corporaciones dirigen el mundo y existe tecnología hiper-avanzada, con elfos, enanos, dragones, shamanes, magos y cuentos de hada… parecería una locura, pero no. En el mundo de los juegos de rol todo es posible, realmente todo, así es como llegamos a Shadowrun, una ambientación futurista donde las megacorporaciones rigen el mundo, podemos tener docenas de implantes cibernéticos… y podemos ser enanos o elfos y hacer magia.

Shadowrun es fue creado por Bob Charrette, Paul Hume y Tom Dowd en 1989 y publicado por la editorial FASA Corporation. En esta ambientación nuestros personajes se ubican en un futuro cercano –en la 4ta edición nos ubicamos en el 2072– donde han ocurrido cambios monumentales. Además de incidentes naturales, como devastadores terremotos y tsunamis, han ocurrido grandes cambios políticos. Por ejemplo ya no existe más Estados Unidos de América, los estados se han fragmentado, otros se han revelado.

A raíz de estos cambios, las corporaciones se han aprovechado y ahora son prácticamente las que crean las leyes y tienen sus propios ejércitos para salvaguardar la seguridad de sus bienes. Son los jueces, jurados y ejecutores en sus territorios.

La tecnología ha avanzado a pasos gigantescos, donde puedes implantarte dispositivos para mejorar tu visión, tu inteligencia, tu cuerpo en general. Además existe la Matrix, una red colectiva a donde están conectados casi todos los centros de cómputos y allí dentro se ha formado una realidad virtual, especial para los hackers. Si esto les suena familiar, están en lo correcto, la película The Matrix se basa en la misma literatura que Sahdowrun, las novelas de William Gibson.

Como golpe de gracia, esto no es todo lo que ha ocurrido. Mientras todo este empuje geo-político estaba en auge, la magia retornó al mundo. Así es… magia. Ya sea místicos shamanes que pueden controlar los espíritus de la naturaleza o herméticos ocultistas que con sus pentagramas y gestos esotéricos pueden manipular a la propia esencia del universo.

Para liarla un poco más, con el regreso de la magia se ha colado un virus. Este virus provocaba que varios niños nacieran con algunas malformaciones, mirando con mayor detalle estas malformaciones eran rasgos y características bien definidas: orejas puntiagudas, huesos ligeros o muy sólidos, figura delineada o grácil. Estos niños en realidad eran elfos y enanos, al mejor estilo Tolkien.

En un segundo empuje de la magia, el mundo fue testigo también del retorno de majestuosos –y temerarios– dragones. Si… dragones. Seres de una increíble inteligencia y astucia que amasan grandes fortunas, no solo en oro y plata sino también en acciones al portador (¡no nos olvidemos de las corporaciones!). En este segundo empuje también se propago un segundo virus que hizo mutar a personas ya adultas en horribles criaturas: orcos y trolls.

La ciencia ha intentado explicar todo esto, pero simplemente se decantan por la explicación más lógica: la magia. De todas formas esto no deslinda a los científicos de poder catalogar y etiquetar todo. A estos humanos transformados: elfos, enanos, orcos y trolls; se los ha denominado como metahumanos. No todo el mundo confía en ellos, de hecho en algunos sitios se les niega la entrada, esto conlleva a que ocurran varios altercados sociales, además de los que ocurren normalmente.

Nuestro rol en este juego es interpretar a un Shadowrunner, un habitante de este mundo que vive el día a día en las zonas grises de la legalidad (o incluso en las más negras de la ilegalidad), que su alianza y lealtad es al mejor postor. Nuestra especialidad puede ser variada, desde hackers, magos, ninjas, espías; y podemos ser de cualquier raza que queramos. Incluso variaciones de metahumanos como gnomos, gigantes o minutauros.

Nuestro trabajo puede venir de una corporación o de un grupo insurgente, o de cualquier otra facción que tenga el dinero suficiente. Apropósito del dinero, ya no existen los dólares, ahora se usan los Nuyens (de new yens) como moneda mundial.

El sistema de juego de Shadowrun se basa en un pool de dados y cantidad de éxitos. Nuestro personaje tiene características y habilidades a las cuales se les asigna un puntaje, entre más alto mejor. Ese puntaje luego equivale a la cantidad de dados de seis caras que utilizaremos en la tirada. Los dados que saquen más de cinco son considerados éxitos. Entre más éxitos tengamos en nuestra tirada mejor nos saldrá la acción. La mecánica descrita es para la cuarta edición de Shadowrun.

De forma similar que otros sistemas, aquí tenemos puntos de karma, los cuales nos ayudan para mejorar nuestras tiradas. Podemos gastar un punto de karma para tirar un dado extra.

Shadowrun se originó como un novedoso juego de rol, pero ha alcanzado a otros medios. Tenemos más de cuarenta novelas y cuatro juegos de video. De hecho este mismo año se fundó un Kickstarter para lanzar un nuevo juego llamado Shadowrun Online el cual superó los $500 mil dólares.

Como ya mencionamos las raíces de Shadowrun se nutren del cyberpunk (con un condimento Tolkeniano), más específicamente del trabajo literario de William Gibson, en particular su novela Neuromancer. Cuando Gibson se enteró de Shadowrun simplemente dijo “Me produce una extrema repulsión ver mi ADN literario ser mezclado con elfos”… evidentemente no le gustó el resultado. Pero bueno, no todos están preparados para ser un Shadowrunner.

Por el contrario, si te gusta el ambiente cyberpunk, que tu personaje pueda implantar en su cuerpo dispositivos tecnológicos, realizar black ops para monolíticas corporaciones, navegar en la realidad virtual de la Matrix y por sobre todo eso poder usar magia y ser de una raza mítica, entonces Shadowrun es tu juego.

¡Comenta!