Mens Insana In Corpore Insano – N

Transmisiones desde el Asteroide M

Bienvenidos a la tercer entrega de Mens Insana In Corpore Insano. Como ya sabrán, este mes estamos festejando el Día de Hablar Como Pirata y me pareció una buena oportunidad para tratar el tema de la piratería. Quizás este mes no me salga una columna tan humorística como las otras y se incline más por el rant, por el despotricar.

Voy a hablar de la piratería, o más bien, de la violación de copyrights, particularmente en obras culturales (no me quiero detener en el software, software libre, etc).

Que levante la mano quién está leyendo esta revista y nunca copió un juego, nunca copió una película, se descargo un cómic o se bajó una canción. Vamos, incluso los que no utilizan computadoras de manera medianamente hábil ya pueden bajarse sus propias películas, han comprado alguna en la feria o han mirado alguna que les ha bajado un amigo o familiar. Hoy día, además, con lo común que se ha hecho que los contenidos digitales se vendan a precios relativamente razonables vía internet, mucha gente, en la medida que su economía se lo permite, los compra.

Ese es justamente uno de los principales argumentos a favor de la distribución digital de contenidos por fuera de sus vías comerciales: la exposición. Al verse expuestos a ciertas obras que se consumen pirateadas, muchas personas adquieren los productos legales luego; porque quieren apoyar a los creadores, o acceder a objetos de colección (en el caso de los medios físicos versus las descargas comerciales legales) atractivos. Yo soy el primero en admitir que la mayoría del material de cómics y juegos de rol al que he tenido acceso ha sido pirateado; pero a raíz de engancharme con ciertas historias o sistemas de rol, me he inclinado por adquirir sus versiones digitales legales cuando han estado disponibles, o (aun ante el costo extra que significa el envió hacia estos lares) las ediciones físicas de las publicaciones.

Una cosa que aducen las asociaciones tipo cámara del disco y similares, los empresarios (más que nada), y que es absolutamente falsa, es que la distribución de estos archivos es un robo. Las pelotas. La gran mayoría de las personas que bajan cómics (por citar el ejemplo con el que tengo más contacto) honestamente carece de los ingresos para comprar los títulos que leen mensualmente descargados, o incluso jamás se arriesgarían a comprar determinado cómic (ya sea porque no les atrae el personaje, no lo conocen, o no conocen a los autores), y por ende, no están pirateando algo que iban a comprar. El autor (siempre que hablemos de un contratado, las producciones independientes son otra cosa) no iba a recibir dinero de esta persona… y como dijimos antes, quizás incluso al ver cuánto les gusta, luego compran la edición impresa para tener como objeto de colección.

Yo mismo, como guionista de cómics, publico de manera gratuita en internet todo lo que edito. Cierto, la gran mayoría de lo que hago es originalmente editado vía internet de manera libre; pero incluso lo que publico impreso y vendo luego es puesto para descarga; y pienso seguir haciéndolo con futuras obras. De cada diez personas que bajen el cómic solo porque es gratis, al menos uno va a decidir que quiere tener el producto físico, que quiere apoyar a los autores porque le gusto. Y de esos diez, ninguno hubiese leído lo que hacemos si no hubiese sido una descarga gratuita, aun si ninguno compra el cómic físico.

No soy el único que dice esto, tipos enormes como Neil Gaiman y Mark Waid están de acuerdo con el asunto. Dice Mark Waid: “(…) No tengo problema con que los “piratas” compartan [Mi comic] INSUFFERABLE. No solo porque es gratuito (…), aunque estuviera cobrándolo, aun estaría contento con la publicidad, que a estas alturas vale más que dólares y centavos. Pero más que eso, luego de haber pasado tres años investigando el mercado, he visto cero evidencia de que la “piratería” sustrae más dinero del sistema del que agrega. ¿Hay gente que está leyendo mis cómics impresos bajándolos gratis de internet en vez de comprándolos? Seguro. Hay, por otra parte, potenciales lectores que leen mis cómics impresos, les gustan, y luego compran las versiones impresas si tienen acceso a ellas? Absolutamente, y personalmente le he vendido cómics a cientos de ellos en apariciones en tiendas y en convenciones.”

Waid continúa diciendo (y pueden leer todo su artículo en el link en su nombre arriba) que no le interesa si el primer tipo de lector “pirata” sobrepasa al segundo, porque no puede parar realmente al primero, y los segundos son mas lectores “clientes” que los que hubiese tenido originalmente. Agrega que todos los estudios serios (o sea, no pagos por las cámaras del disco o cine u otros empresarios, que es como obtener información nutricional de McDonald’s o sobre cáncer de las tabacaleras) indican que las ventas suben a raíz de que el contenido esté disponible en la red.

Neil Gaiman, además de suscribir a estos dichos (vean mas info en el link correspondiente), agrega que descubrir obras nuevas vía internet es como descubrirlas cuando alguien te prestaba un libro, y que la mayoría de la gente va y compra cosas del autor luego. Lo importante, señala Gaiman, es apoyar al autor de la manera que se pueda, además de comprando. Y eso sucedió por ejemplo en el caso de “Underground”, el cómic de Steve Lieber y Jeff Parker.

Cuando en 4chan compartieron scans del cómic, las ventas se catapultaron, no solo del cómic, sino de los bocetos a pedido que vende Lieber en su sitio.
Esa es la clave: apoyar a los autores de la manera que se pueda, para que sigan produciendo sus cómics. No solo cuando son indies; también cuando trabajan para los grandes editores. Porque si absolutamente todo lo que editan los grandes editores es pirateado, tampoco van a seguir editando a los personajes que nos gustan a algunos, quedándose solo en los que venden seguro. Y los propios autores indies, salvo los que trabajan solo en sus propios cómics, también se quedarían sin una fuente de trabajo, porque alguna gente trabaja en ambos lados de la industria.

En definitiva, si te gusta un cómic (o juego de rol o lo que sea), lo hayas leído pirateado o como sea, intenta comprar aunque sea uno de los tomos recopilatorios, camiseta, o cualquier merchandising… y recomiéndalo a todos los que puedas.

Como último punto también quiero detenerme en las comunidades que comparten cómics pirateados o en la gente que los vende. Son dos cosas distintas en realidad. Por un lado, la gente que vende cómics, películas, o lo que sea pirateado… bueno; obviamente no está bien. Yo lo hice alguna vez, y me arrepiento… el crimen no paga. Bah, pagaba 50 pesos el CD, pero no paga en realidad, al menos este crimen de poca monta. No será robo, pero es una cagada hacer eso; yo lo hice una vez, pero hay gente que lo hace por negocio y la verdad no me parece bien. Pero bueno, bootlegs habrá siempre… lo otro son las comunidades en internet que se dedican a distribuir cómics scaneados (incluso a traducirlos). Entre esas personas no cabe duda que se encuentra gente que trabaja para las empresas o para las compañías subcontratadas, porque a veces están disponibles antes de que estén a la venta y no son scans de la revista, sino que parecen sacados de los archivos de imprenta.
Incluso antes de que hubiera cómics digitales a la venta comúnmente, había cómics que estaban para bajar tan rápido, que uno hasta sospecha que no haya un plan subrepticio para distribuir el material y que llegue a esos potenciales clientes.

Solo una de las empresas de cómics ha tomado acciones para pedir a foros y páginas de intercambio que saquen los scans de sus cómics, y esa es Marvel (antes de ser propiedad de Disney). Adivinen los cómics de que empresa estaban scaneados y disponibles antes que cualquier otro, y de manera más completa. Si, los de Marvel. Ahí pasa algo…

Pero mi punto en realidad no era ese… adonde yo iba es al hecho de que cuando a estos foros o comunidades les llega una intimación para dejar de compartir scans de Marvel… se ofenden y ponen el grito en el cielo como si fueran Robin Hood o algo así. No, muchachos, no. Ni los que bajan un cómic scaneado son ladrones, ni ustedes están proveyendo un servicio a la comunidad. Si, no hay que responsabilizar a los servicios de filesharing (como Megaupload, mas allá de los otros delitos que pueda haber cometido el gordo Kim Dotcom, como cambiarse el nombre por Dotcom), ni decir que el tipo de a pie que se baja un cómic es un ladrón, pero tampoco montar un foro para compartirlos es ser la Madre Teresa de Calcuta.

La discusión sobre el copyright va por un lado completamente distinto, uno que da para rato. Ahora si me disculpan, me voy a bajar un cómic de Rob Liefield, solo para hacerle daño a él.

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