Mens Insana In Corpore Insano – N

Transmisiones del Asteroide M

Bienvenidos a esta columna; y antes que nada, permítanme explicar el nombre. Soy gordo, tengo achaques físicos prematuros, y estoy mal de la cabeza. Listo. Mente insana en cuerpo insano. Nada de eso me impedirá quejarme de todo lo que me quiera quejar en esta columna, que no es otra cosa que una columna para despotricar, lo que los gringos llaman rants. Quizás exagere, quizás lleve al extremo mis cualidades de nerd y de uruguayo (a ambas especies les gusta quejarse); así que recuerden que esto tiene un tinte de comedia por momentos.

¿De qué me voy a quejar hoy? De Before Watchmen. En realidad me voy a quejar de los que se quejan de Before Watchmen, o más bien de Alan Moore. En breves palabras, Before Watchmen se trata de un conjunto de comics precuelas de la afamadísima historieta de 1986, Watchmen. Moore, co-creador de Watchmen, está enojadísimo con DC Comics por estas precuelas… pero Moore y Dave Gibbons (el otro creador de Watchmen) cedieron sus derechos a DC cuando decidieron publicar la historieta a través de la editorial. Moore es un gran escritor, pero también es un hipócrita de campeonato.

Alan Moore acaba de pasar más de una década escribiendo comics con personajes y elementos argumentales de Verne, Stephenson, Lovecraft, Wells, y otros. Alan Moore pretendía escribir Watchmen usando personajes de la Charlton (propiedad de DC), pero como no lo dejaron; simplemente les cambió los nombres y los trajes a algunos de esos personajes. Watchmen es una obra brillante; pero me niego a bancarle la cabeza a un tipo que dice En literatura (…) es diferente (…) pero yo no estoy adaptando esos personajes. (…) Lo que estoy haciendo es robarlos. Hay una diferencia entre adaptar, lo cual es maligno, y realmente robar a los personajes, lo que opino que está bien (…). Encima de esto, después anunció un nuevo volumen de The League of Extraordinary Gentlemen basado en Lovecraft; sino que además admite que escribió Neonomicon (un comic, también lovecraftiano, que editó recientemente) solo porque lo aquejaba una enorme deuda impositiva…

Luego están los que lloran porque DC timó a Alan Moore. Obviamente las opciones de derechos de autor en la industria del comic en su momento no son lo que eran ahora (ni siquiera lo que eran una década después); pero tampoco Moore y Gibbons eran Siegel y Shuster vendiendo los derechos de Superman por dos pesos. No eran ningunos niños, dudo que DC obligara a Moore a venderle Watchmen bajo amenaza de cortarle la barba. Moore y Gibbons sabían que estaban vendiendo o cediendo derechos de una obra a una CORPORACION que se había erigido en base a vender comics hechos por gente contratada.

Y a todos los que se quejan de lo malvadas que son las editoriales… dejen de leer comics de X-Men, de los Avengers, de Captain America, porque Marvel a Kirby lo trato mucho peor que DC a Moore. Y no lean nada de Batman o de Superman, porque DC trató horrible a Bill Finger, y a Siegel y Shuster. Si tanto te ofende; lee solo cosas que son propiedad de los creadores. Y si lo mantenemos en los creadores, dejando fuera a las compañías… Moore, ¿cómo te parece que Steve Ditko se hubiese sentido si hacías Watchmen con los personajes de Charlton, creados en su mayoría por él?

¿No les gusta la idea Before Watchmen? No la lean… pero tampoco consuman ninguna otra historieta que sea derivada de una anterior y que no esté hecha por sus autores originales. De lo contrario, lean las miniseries nuevas, y júzguenlas por sus meritos individuales… porque la ficción en general no es otra cosa que un conjunto de secuelas directas o indirectas de obras anteriores leídas por los autores produciendo obras nuevas. Lo importante es como usan esas influencias, como construyen sobre lo que ya hemos leído, y no si están haciendo un producto original o no.

Eso sí, los comics que escribo yo no me los continúen, ni les hagan precuelas. Tampoco me acusen de ser defensor a ultranza de las corporaciones; porque no es así. Yo no he firmado ningún contrato con DC o Marvel… básicamente porque ni se enteraron que existo.

¡Cambio y fuera, terricolas!

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