H. P. Lovecraft

Autor del Mes

Howard Phillips Lovecraft, señor al cual le debemos el nombre de la revista, cambió por completo el significado del terror y horror a principios del siglo XX; y aún hoy en día ostenta el título de Padre del Horror.

A continuación haremos un repaso sobre su vida, y como sus historias de horror cósmico y su particular narrativa transformaron la ficción de horror. También veremos como otros se han inspirado en su trabajo, expandiendo y enriqueciéndolo en lo que hoy conocemos como los Mitos de Cthulhu; y además como su obra ha sido adaptada a todos los medios de comunicación y entretenimiento.

En la mañana del 20 de agosto de 1890, en la ciudad de Providence, en el estado de Rhode Island, Estados Unidos, nacía Howard Phillips Lovecraft, hijo de Winfield Scott Lovecraft y Sarah Susan Phillips Lovecraft. La infancia de Lovecraft fue bastante compleja. Cuando tenía tres años su padre fue hospitalizado debido a una enfermedad neuronal. Eventualmente su padre fue internado de forma permanente y cuando Lovecraft tenía nueve años su padre falleció. La infancia del joven Howard se vio fuertemente marcada por su madre y sus tías –por lado materno– quienes lo sobreprotegían e incluso le desalentaban a jugar e interactuar con niños de su edad. Pese a todo esto, Lovecraft fue a su modo un niño prodigio, aprendiendo a leer y escribir a muy temprana edad, y apasionado por las historias de horror, detectives, así también como aficionado a la química y astronomía. El mérito de que Lovecraft se inclinara por estas actividades es en gran parte de su abuelo materno Whipple Van Buren Phillips, quien lo alentaba constantemente a la lectura. Su abuelo tenía una inmensa biblioteca en donde Lovecraft se encontró con historias como Las Mil y una Noches, La Ilíada, entre otras obras arábicas o griegas. El estado de salud del joven Howard no fue bueno, esto provocó que asistiera solo un par de años a la escuela, pero no impidió en que se convirtiera en un genio literario.

Si bien Lovecraft se consideraba un hombre racional y empírico, la literatura fantástica e imaginativa gobernaron y conquistaron su mente. Comenzando con relatos sobre ciencia ficción, o fantásticos cuentos y poesías sobre mundos de fantasía o tierras lejanas perdidas en el tiempo; hasta las historias de horror que lo han inmortalizado. Con cuentos como Dagon y La Llamada de Cthulhu, u obras como El Horror de Dunwich y En las Montañas de la Locura, Lovecraft comenzó a forjar un ciclo de literatura de horror cósmico el cual fue creciendo con la adición de relatos de otros autores seguidores y admiradores de Lovecraft. Como podrán imaginarse este conglomerado de historias al que me refiero es nada más ni nada menos que los Mitos de Cthulhu.

Rompiendo todos los esquemas conocidos sobre la narrativa de horror, los Mitos de Cthulhu nos introducen en un mundo donde nos enfrentamos a terrores cósmicos, malévolas y colosales criaturas que aguardan en los recónditos y perdidos lugares de la tierra, o que aguardan pacientemente en los abismos del universo. Estas historias en general se centran en personas comunes y corrientes que se topan con estas monstruosidades, aveces por simple coincidencia o en otras ocasiones por inmiscuirse en donde no debían; si ven un grupo de cultistas danzando alrededor de una sobrenatural columna de fuego y cantando monótonamente Ïa! Ïa! Cthulhu! Fhtagn!… recomendamos que no los molesten, han sido advertidos.

Las principales historias de Lovecraft han sido adaptadas a casi todos los medios. La historia Herbert West: Re-animator ha sido adaptada en tres películas protagonizadas por el iconico Jeffrey Combs, así como se han creado una miniserie de cómics Chronicles of Dr. Herbert West. También tenemos radio series de las propias historias originales y algunas nuevas. A su vez autores como Stephen King, Mike Mignola, Alan Moore, entre muchos otros se han inspirado considerablemente en las historias de Lovecraft, incluso haciendo referencias directas a Cthulhu y otras deidades cósmicas, o también con más frecuencia al nefasto Necronomicón. ¡Y también tenemos música! Desde The Call of Ktulu de Metallica y Cthulhu de Therion, hasta dos discos completos de villancicos navideños pero con sus letras completamente rescritas para representar los Mitos de Cthulhu con canciones como The Carol of the Olde OnesGreat Old Ones Are Coming to Town, y entre mis favoritas Go, Summon Up the Dead OnesDeath to the World en vez de Joy to the World.

Pero las adaptaciones de la obra de Lovecraft no solo se quedan en los cómics, cine, y novelas. También tenemos juegos de rol, de mesa, de cartas, y vídeo juegos inspirados directamente en los Mitos de Cthulhu. En 1981 la empresa Chaosium publicó el juego de rol La Llamada de Cthulhu completamente inspirada en los mitos, donde los jugadores interpretan a investigadores que se verán envueltos en misterios similares a los mismos que ocurren en las historias que inspiraron el juego. También contamos con un juego de mesa muy elaborado llamado Arkham Horror del cual hemos hecho una reseña en la primer edición de Fhtagn!. Y de la mano de Steve Jackson Games tenemos el juego de dados Cthulhu Dice donde jugamos a ser cultistas y lanzarnos maldiciones entre los jugadores. Con respecto a los videojuegos tenemos unas cuantas referencias, desde el emblemático Alone in the Dark y Prisoner of Ice, juegos muy populares a principios de de la década del 90; hasta Dark Corners of the Earth, un first person shooter basado –y muy fielmente– en la historia La Sombra sobre Innsmouth.

A más de 120 años del nacimiento de Lovecraft, y desde su muerte el 15 de marzo de 1937, su obra sigue siendo una referencia universal para una forma única de contar historias de terror, quien nos enseñó que el terror no tiene por qué ser solo sobre fantasmas, vampiros, y hombres lobos. Lovecraft se separó del horror gótico para embarcarse en un horror místico y cósmico, donde la humanidad es solo un peón en un juego de dioses primigenios. Y sus Mitos de Cthulhu no han cesado de expandirse y enriquecerse con cada nueva generación de autores que se atreven a aventurarse en las planicies de Yuggoth. Y no hay mejor frase de Lovecraft para recordarlo que la siguiente: No está muerto lo que puede yacer eternamente, y con extraños eones incluso la muerte puede morir.

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